martes, 26 de marzo de 2013

Semana Santa 2013


Mis queridos hermanos en el Señor, durante la Semana Santa la Iglesia y su liturgia nos invitan a todos los fieles al recogimiento interior, haciendo un alto en las labores cotidianas para contemplar detenidamente el misterio pascual, no con una actitud pasiva, sino con el corazón dispuesto a volver a Dios, con el ánimo de lograr un verdadero dolor de nuestros pecados y un sincero propósito de enmienda para corresponder a todas las gracias obtenidas por Jesucristo. Para los cristianos la Semana Santa no es el recuerdo de un hecho histórico cualquiera, es la contemplación del amor de Dios que permite el sacrificio de su Hijo, el dolor de ver a Jesús crucificado, la esperanza de ver a Cristo que vuelve a la vida y el júbilo de su Resurrección. La Resurrección del Señor nos abre las puertas a la vida eterna, su triunfo sobre la muerte es la victoria definitiva sobre el pecados. Este hecho hace del domingo de Resurrección la celebración más importante de todo el año litúrgico. La muerte de Cristo nos invita a morir también, no físicamente, sino a luchar por alejar de nuestra alma aquellas cosas que nos separan de Dios y de los hermanos. Que esta Semana Santa del 2013 encontremos tiempo para el silencio, para la reflexión, para la contemplación de los misterios de nuestra fe, y que participemos en ella con un corazón lleno de alegría, un corazón en sintonía con el Año de la Fe. P. Agustín, párroco. 

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