jueves, 25 de octubre de 2012

Preparando la Misa


Llama la atención el (algunas veces mucho) tiempo que las señoras dedican a prepararse para ir a una fiesta o a una boda, es algo que está muy bien, pero ¿por qué no hacemos lo mismo todos –hombres, mujeres, jóvenes, niños- para asistir a la fiesta más importante, la Santa Misa, la celebración de la Eucaristía? Mis queridos hermanos en el Señor: si no nos preparamos espiritualmente ¿cómo la vamos a aprovechar? Hoy nos preguntamos: ¿Cómo debe ser nuestra preparación para la Misa? Lo primero, aunque parezca obvio, es asistir; nadie valora una fiesta si no participa en ella. Lo segundo es la preparación personal que hagamos algunos minutos antes de entrar a la iglesia. Sabemos a lo que vamos, pero el ser humano es como un ventilador, cuando lo apagamos deja de girar poco a poco. Lo mismo nosotros: si estamos pendientes de mil y un asuntos justo antes de ir a Misa y entramos cuando el sacerdote esté besando el altar, o iniciando el saludo y la oración colecta, seguramente estaremos distraídos los primeros diez minutos: “¿cerramos bien la casa?, ¿cómo resolveré este problema?, ¿hice bien en tomar esa decisión?, ¿habrá venido mi comadre Cuca y mi compadre Chon a Misa?” Si tomamos el hábito de llegar cinco minutos antes, dejaremos tiempo para la oración y ese ventilador se irá apagando poco a poco, ayudándonos a dejar a un lado todas nuestras preocupaciones y entrar de lleno desde el primer momento en la celebración de la Eucaristía. Un tercer punto práctico es poner atención y centrarnos en lo que estamos haciendo. Si meditamos en lo que va diciendo el sacerdote, nuestras respuestas serán de corazón, pues sabremos qué es lo que estamos recitando y pidiendo. Debemos meditar en el acto penitencial, en el Gloria, en cada una de las Lecturas; debemos esforzarnos por comprender qué nos quiere decir el sacerdote durante la homilía, meditar en el Credo, en el ofertorio y sobre todo en la Consagración, el momento más importante. Un último consejo:  estudiar; leer. Hay muchos libros, folletos y textos que nos hablan sobre la Misa y nos ayudan a entender sus partes. Así estaremos más atentos y entenderemos mejor qué es lo que va pasando.  Si seguimos estos consejos, sentiremos necesidad de dar gracias a Dios por habernos invitado a la fiesta más grande de la semana. Lamentablemente la fiesta es corta, ocupa sólo el 0.59% del tiempo de la semana. Pero si nos damos cuenta del gran misterio que pasa en ese momento (Dios mismo baja a la tierra para que lo podamos recibir), aprovecharemos cada Misa como si fuera la única de nuestra vida  P. Agustín, párroco.

No hay comentarios: